Bitácora Semana 6
En esta clase se hablo fundamentalmente del Conflicto, realizando la diferenciación del problema y el conflicto, mientras el primero busca soluciones prácticas y respuestas funcionales, el segundo está profundamente alterado por un orden simbólico y por la representación que cada observador construye, además de verlo como una oportunidad a desarrollar.
En este escenario, la memoria actúa como un filtro engañoso que recuerda de manera sesgada o a conveniencia, otorgando significados subjetivos a las ofensas y símbolos según el contexto. Por ello, el conflicto se manifiesta como un cruce de intereses y roles donde las motivaciones de los actores, ya sean directos o indirectos, definen el rumbo de la disputa. Es crucial entender que quien forma parte del conflicto no puede ejercer como mediador debido a sus sesgos inevitables, y que una mediación mal ejecutada solo logra multiplicar los conflictos. Dado que somos seres donde la pasión y la emoción suelen imponerse a la razón, el conflicto es una constante en nuestra existencia, por lo tanto, la verdadera enseñanza no debe centrarse en imponer verdades, sino en fomentar la duda y el arte de preguntar.
Al final, aprender a leer el conflicto es aprender a leernos a nosotros mismos como sujetos que no están fragmentados, sino que actúan movidos por una compleja mezcla de obligaciones, intereses y la búsqueda de una felicidad que solo se alcanza cuando la razón y la pasión logran juntarse.
Si la memoria siempre nos engaña al recordar ¿es posible resolver un conflicto basándonos en los hechos, o la solución depende enteramente de negociar con las representaciones simbólicas de cada actor?
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